A pocas horas del Simulacro Nacional de Respuesta a Emergencias, el Consejo Colombiano de Seguridad (CCS) encendió las alertas: en Colombia, solo dos de cada diez personas con discapacidad podrían evacuar sin ayuda en una situación de emergencia. El llamado es claro: los ejercicios de prevención deben ser más inclusivos y accesibles si el país quiere hablar en serio de protección de vidas.

Un simulacro que debe ser para todos

A las 10:30 de la mañana, miles de instituciones públicas, empresas y hogares participarán en el Simulacro Nacional 2025, organizado por el IDIGER y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Sin embargo, el CCS recordó que, año tras año, las personas con discapacidad siguen siendo las más olvidadas en los planes de evacuación.

De acuerdo con el DANE, en Colombia viven más de tres millones de personas con discapacidad, una población que enfrenta no solo barreras físicas, sino también limitaciones comunicativas y actitudinales en contextos de emergencia.

En el simulacro de 2024, en Bogotá, menos del 6 % de las personas con discapacidad participaron, según el IDIGER. Una cifra que, para el CCS, refleja una deuda estructural en materia de inclusión y accesibilidad.

“Nada de nosotros sin nosotros”

“La gestión del riesgo no puede excluir a quienes más necesitan protección. Incluir a las personas con discapacidad en todas las fases del simulacro planeación, ejecución y evaluación no es una opción, es una obligación”, afirmó Adriana Solano Luque, presidenta del Consejo Colombiano de Seguridad.

El llamado del CCS se sustenta en datos preocupantes. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las personas con discapacidad tienen entre dos y cuatro veces más probabilidades de morir durante un desastre.
La UNDRR también advierte que apenas el 20 % podría evacuar por sus propios medios, y que un 6 % no podría hacerlo en absoluto sin asistencia.

Acciones que salvan vidas

El CCS propone una serie de acciones simples pero decisivas para lograr simulacros más inclusivos y seguros:

Antes del simulacro

  • Identificar a las personas con discapacidad dentro de las organizaciones.
  • Garantizar rutas accesibles, rampas y señalización en braille o pictogramas.
  • Capacitar a los equipos de emergencia sobre asistencia segura.
  • Incluir a esta población en los comités de planeación y simulación.

Durante el simulacro

  • Ofrecer acompañamiento personalizado a quienes lo requieran.
  • Evitar ascensores y priorizar rutas seguras y despejadas.
  • Mantener comunicación constante y empática durante la evacuación.

Después del simulacro

  • Escuchar la experiencia de las personas con discapacidad.
  • Evaluar dificultades y mejorar los protocolos.
  • Promover una cultura de prevención basada en la inclusión.

Más allá de un ejercicio técnico: una responsabilidad colectiva

Para el Consejo Colombiano de Seguridad, el Simulacro Nacional 2025 no debe limitarse a medir tiempos de evacuación o eficacia institucional. También debe convertirse en una prueba social y ética sobre cómo el país protege a sus ciudadanos más vulnerables.

“Una gestión del riesgo verdaderamente inclusiva no se mide solo en segundos de reacción, sino en el valor de cada vida protegida. Invertir en accesibilidad es invertir en dignidad”,
concluyó Solano Luque.

Con el lema “Prepararnos nos salva”, el simulacro de este año invita a fortalecer la cultura de autoprotección y a recordar que ningún plan de emergencia está completo si deja a alguien atrás.