La Selección Colombia Femenina Sub-17 cayó 4-0 ante Japón en los octavos de final del Mundial en Marruecos.
Desde muy temprano Japón inclinó el partido a su favor. A los 10′, Ua Ono remató al ángulo y puso el 1-0, obligando a Colombia a adaptarse a una situación incómoda.
Luego, a los 22′, Noa Fukushima se escapó tras un error defensivo y marcó el 2-0.
Y antes del descanso, Japón aprovechó la desconcentración de la Tricolor para firmar el 3-0 a los 43′ con gol de Konoha Nakamura.
Con la ventaja ya asegurada, el conjunto nipón bajó las revoluciones, controló el ritmo y evitó sobresaltos. A los 57′, Fukushima anotó nuevamente para el 4-0, sellando la victoria y la eliminación colombiana.
Por su parte, Colombia intentó reaccionar, pero la diferencia ya era demasiado amplia y el desgaste mental y físico se hizo evidente.
La vulnerabilidad defensiva: los tres goles en el primer tiempo vinieron por errores colectivos o desconcentraciones.
La falta de respuesta ofensiva. Colombia no logró generar ocasiones de peligro que pudieran reingresar al partido.
El ritmo impuesto por Japón, que marcó los tiempos y mantuvo el control del balón.
A pesar del castigo, Colombia alcanzó los octavos de final, lo cual es meritorio y muestra que está entre las mejores de la categoría.
La experiencia de jugar ante una potencia sirve como parámetro para medir el nivel que necesita alcanzar.
La base juvenil sigue creciendo y esta generación tendrá que sacar lecciones de este tipo de partidos.
La goleada 4-0 ante Japón no sólo marca el fin del camino para Colombia en este Mundial Sub-17, sino también un punto de reflexión. Las jugadoras y el cuerpo técnico tienen ahora la tarea de transformarla en una palanca de aprendizaje. Japón, hoy por hoy, impuso jerarquía, ritmo y precisión.
