El club risaraldense atraviesa una crisis sin precedentes: desde renuncias masivas y denuncias de incumplimientos hasta amenazas a directivos y advertencias de los entes públicos.
Hace apenas tres años, Deportivo Pereira celebraba un título histórico y tenía aspiraciones continentales. Hoy, ocupa el puesto 18 con solo 18 puntos y una diferencia de gol de -10.
La renuncia de su técnico Rafael Dudamel, la presentación de cartas de renuncia por parte de jugadores y el uso de la plantilla Sub-20 para partidos oficiales son señales del colapso.
Deudas con jugadores, sanciones de la FIFA por incumplimientos contractuales y cuestionamientos al manejo financiero dominan la conversación. Las amenazas de hinchas a directivos se tradujeron en pasa cartas con mensajes como “Su familia o el equipo” y “Muerte a López y Cómplices”. La Alcaldía de Pereira y la Gobernación de Risaralda advirtieron sobre retirar patrocinio y congelar ayudas al club si la situación no mejora.
La crisis del Pereira es una alerta sobre la fragilidad de la gobernanza en el fútbol colombiano si la administración no logra reordenar las finanzas, podría enfrentar sanciones de la Dimayor o pérdida de reconocimiento deportivo.
En el corto plazo, la inestabilidad directiva pone en riesgo la permanencia del equipo en la élite y la viabilidad de su proyecto deportivo.
La crisis de Deportivo Pereira no es solo un episodio deportivo adverso: es una prueba de las estructuras que sostienen a los clubes profesionales en Colombia. Mientras los goles faltan en la cancha, las razones del desastre están fuera de ella. Y hasta que no se aborden, los resultados seguirán siendo el reflejo de un club que necesita salvarse integralmente.
Escrito por: Manuel Buitrago
