Cada 28 de octubre se celebra el Día Mundial del Judo, una fecha que rinde homenaje a Jigoro Kano, creador de este arte marcial japonés que combina técnica, filosofía y valores universales como el respeto, la humildad y la superación.

El origen del judo y su filosofía de vida

El judo, también conocido como yudo, es un arte marcial y deporte de combate originario de Japón, que enseña tanto a derribar al oponente como a saber caer correctamente. Sin embargo, más allá de la técnica, esta disciplina transmite una enseñanza profunda: en la vida, como en el tatami, unas veces se cae y otras se triunfa, pero lo importante es siempre levantarse.

Su filosofía se basa en dos principios fundamentales: Seiryoku-Zenyo (uso eficiente de la energía) y Jita-Kyoei (prosperidad mutua). Estos valores reflejan la esencia del judo: crecer junto a los demás, aprender del error y practicar con respeto.

¿Por qué se celebra el 28 de octubre el Día Mundial del Judo?

Desde el año 2011, cada 28 de octubre se conmemora el Día Mundial del Judo, una fecha elegida en honor al nacimiento de Jigoro Kano (1860-1938), el maestro japonés que creó esta disciplina y la consolidó como un deporte moderno y seguro.

Kano buscó transformar las antiguas técnicas del Jujutsu en un método más cooperativo y educativo. Su visión fue eliminar los movimientos peligrosos y convertir el combate en una práctica física y espiritual que fomenta la armonía, el respeto y el autocontrol.

El significado del judo y su impacto mundial

La palabra judo significa “el camino de la suavidad”. A diferencia de otros deportes de combate, esta disciplina no se centra en la agresión, sino en la eficiencia, la cortesía y la protección del adversario.
Por ello, cualquier movimiento que ponga en riesgo la integridad física del rival es sancionado, lo que demuestra el compromiso ético que sustenta esta práctica.

Actualmente, el judo es uno de los deportes más populares en los Juegos Olímpicos y cuenta con millones de practicantes en todo el mundo. Más que un arte marcial, es un estilo de vida basado en la disciplina, la concentración y la empatía.

Los valores que fomenta el judo

El judo enseña a sus practicantes, llamados judokas, un conjunto de valores morales que trascienden el tatami y se aplican en la vida cotidiana. Entre ellos destacan:

  • Cortesía: respeto hacia los demás, incluso hacia los oponentes.
  • Coraje: hacer siempre lo que es justo.
  • Sinceridad: expresar con honestidad lo que se piensa y siente.
  • Honor: cumplir la palabra dada y los compromisos adquiridos.
  • Modestia: hablar de uno mismo sin arrogancia ni falsa humildad.
  • Respeto: ser digno de confianza y ejemplo de integridad.
  • Control de sí mismo: desarrollar el autocontrol y la inteligencia emocional.
  • Amistad: confraternizar con los demás desde la empatía.
  • Lealtad: estar presente para quienes lo necesitan.
  • Gratitud: valorar lo que se recibe y agradecer cada aprendizaje.

Estos valores son pilares del judo y constituyen una guía ética para quienes lo practican, dentro y fuera del dojo.

Una lección más allá del tatami

El judo enseña que cada caída es una oportunidad para aprender. La práctica constante fortalece el cuerpo, pero también el espíritu. En un mundo marcado por la prisa y la competencia, este arte marcial recuerda la importancia de la calma, la humildad y el respeto mutuo.

Más que una disciplina deportiva, el judo es una metáfora de la vida: caer, levantarse y seguir avanzando.