La mexicana Fátima Bosch ganó Miss Universo 2025 en Tailandia tras semanas de controversias que incluyeron humillaciones públicas, renuncias de jueces y acusaciones de amaño, en una de las ediciones más caóticas del certamen.
La joven mexicana de 25 años, Fátima Bosch, fue proclamada Miss Universo en Bangkok, cerrando una edición atravesada por polémicas que pusieron en evidencia tensiones entre los propietarios tailandeses y mexicanos del concurso. Su coronación llega tras el incidente que estalló a inicios de mes, cuando el organizador tailandés Nawat Itsaragrasil la reprendió públicamente por no publicar contenido promocional. La escena provocó la salida de Bosch del recinto y el apoyo de otras concursantes, desatando repercusiones globales. La Organización Miss Universo condenó la actitud de Nawat, mientras que en México incluso la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó a la concursante.
El caos aumentó con la renuncia de dos jueces —uno de ellos denunciando manipulación en la preselección—, acusaciones que la organización negó. A esto se sumó la caída y hospitalización de Miss Jamaica durante la ronda preliminar. Nawat, presente solo entre el público en la final, reaccionó con un críptico mensaje tras conocerse el triunfo de Bosch.
Aunque el público tailandés esperaba la coronación de su representante, Praveenar Singh, quien quedó en segundo lugar, muchos seguidores internacionales consideraron que Miss Costa de Marfil había destacado durante la competencia. El podio lo completaron Miss Venezuela, Miss Filipinas y Miss Costa de Marfil.
Las turbulencias internas coinciden con un cambio de liderazgo tras la salida de Anne Jakrajutatip, impulsora de reformas inclusivas como permitir concursar a mujeres trans, casadas o con hijos, así como eliminar el límite de edad. Sin embargo, la reorganización ha generado confusión sobre quién dirige realmente el certamen, según exdirectivos y especialistas.
La crisis llega en un momento en que Miss Universo busca reinventarse ante la caída de audiencia tradicional y la migración de su comunidad a plataformas como TikTok e Instagram, donde las concursantes se han convertido en figuras influyentes. Mientras en América Latina el certamen mantiene su estatus de espectáculo televisivo, su relevancia sigue siendo discutida por quienes lo acusan de perpetuar estereotipos y sexualizar a las mujeres. Aun así, la organización insiste en que la misión del concurso sigue siendo el empoderamiento femenino.
Según analistas, la edición 2025 será recordada como una de las más conflictivas en la historia del certamen, a la vez que evidencia la necesidad de una dirección clara y una estrategia coherente para su supervivencia en la era digital.
