En Soacha ya se empieza a sentir el pulso de las elecciones presidenciales. Mientras el país entra en una nueva etapa de definiciones políticas, en el municipio también se mueven las cargas, los apoyos y las alianzas que podrían marcar el rumbo electoral de la ciudad.

La pregunta que empieza a tomar fuerza entre ciudadanos, líderes comunales y sectores políticos es clara: ¿hacia dónde se están moviendo realmente las fuerzas políticas en Soacha y qué intereses representan esas decisiones?

En medio de este panorama, la línea política cercana al alcalde Julián Sánchez ‘Perico’ parece inclinarse hacia Abelardo de la Espriella, un candidato identificado con sectores de derecha. Al mismo tiempo, en el debate local poco se habla de los proyectos, recursos y beneficios que el actual Gobierno Nacional ha impulsado para Soacha.

Un tablero político que empieza a acomodarse

Como ocurre en cada elección presidencial, los liderazgos locales comienzan a tomar posición. Alcaldes, concejales, contratistas, líderes barriales y estructuras políticas empiezan a definir simpatías, apoyos y posibles alianzas.

En Soacha, esa dinámica no pasa desapercibida. Varias voces del municipio señalan que buena parte del ambiente político institucional estaría caminando hacia la candidatura de Abelardo de la Espriella, aunque hasta el momento no todos los apoyos han sido expresados de manera pública o formal.

Este movimiento abre una discusión de fondo: ¿Soacha está tomando una decisión política basada en sus necesidades reales o está siguiendo la línea de sus dirigentes tradicionales?

El rumor que genera incomodidad

En medio del ambiente electoral, también ha empezado a circular una versión delicada: se rumora que a contratistas de la Alcaldía de Soacha se les estaría induciendo a apoyar o votar por Abelardo de la Espriella.

Hasta el momento, esta versión no ha sido confirmada oficialmente ni existe un pronunciamiento público que permita afirmarlo como un hecho probado. Sin embargo, el solo rumor genera preocupación, porque ningún contratista, servidor o trabajador vinculado al municipio debería sentirse presionado directa o indirectamente para respaldar una candidatura presidencial.

En una democracia, el voto debe ser libre, consciente y sin presiones laborales, políticas o contractuales. Si estas versiones llegaran a comprobarse, estaríamos ante una práctica profundamente cuestionable para la transparencia del debate electoral en Soacha.

Una derecha que Soacha debe mirar con memoria

Abelardo de la Espriella representa una línea política de derecha dura que hoy intenta recoger el descontento contra el Gobierno Petro. Pero en Soacha vale la pena preguntarse si esa derecha realmente ha sido solución para el municipio o si hace parte de los sectores políticos que durante años estuvieron cerca del poder mientras la ciudad acumulaba abandono, desigualdad y falta de inversión social.

Soacha ha sufrido por décadas problemas que no aparecieron de la noche a la mañana: falta de infraestructura hospitalaria, escasa oferta de educación superior pública, movilidad colapsada, inseguridad, abandono de adultos mayores y crecimiento urbano desordenado.

Por eso, cuando algunos sectores locales intentan vender una nueva apuesta de derecha como el camino para el municipio, la ciudadanía tiene derecho a preguntarse: ¿esa línea política ya tuvo influencia en el poder y qué le dejó realmente a Soacha?

Los beneficios del Gobierno Nacional que no deberían omitirse

Mientras la política local parece moverse hacia una candidatura opuesta al petrismo, hay datos que deberían estar sobre la mesa.

Durante el Gobierno de Gustavo Petro se han anunciado e impulsado proyectos importantes para Soacha, entre ellos la nueva sede de la Universidad de Cundinamarca, una apuesta clave para ampliar las oportunidades de educación superior pública en el municipio.

También está el proyecto del nuevo Hospital Mario Gaitán Yanguas, una obra esperada por años en una ciudad que necesita con urgencia fortalecer su capacidad de atención en salud.

A esto se suma el fortalecimiento de apoyos para adultos mayores, con programas que han buscado llegar a población vulnerable y mejorar las condiciones de quienes no tienen pensión ni ingresos suficientes para vivir con dignidad.

Estos proyectos no resuelven todos los problemas del municipio, pero sí representan avances concretos que deberían ser reconocidos en cualquier debate serio sobre el futuro político de Soacha.

Adultos mayores: una población que sí sintió el apoyo

Uno de los puntos más importantes ha sido el respaldo a la población adulta mayor. En Soacha, donde muchas personas mayores viven sin pensión, sin empleo y dependiendo de sus familias, los apoyos económicos del Gobierno Nacional han representado un alivio real.

El bono para adultos mayores no es un simple dato de campaña. Para muchas familias significa comida, medicamentos, transporte o la posibilidad de vivir con un poco más de tranquilidad.

Por eso resulta contradictorio que sectores políticos locales que hablan de proteger a la gente más vulnerable omitan este tipo de avances dentro del debate electoral.

Una cosa es hacer oposición y otra borrar lo que llegó

En democracia es válido oponerse a un gobierno. También es válido apoyar a otro candidato. Pero lo que no resulta justo con la ciudadanía es borrar del debate los beneficios que sí han llegado al territorio.

Soacha necesita una discusión política madura, que no se limite a fotos, reuniones privadas, adhesiones, maquinaria o presuntas presiones a contratistas.

La gente tiene derecho a saber qué proyectos llegaron, quién los gestionó, qué recursos se anunciaron y qué impacto pueden tener en su vida diaria.

Porque una elección presidencial no solo define ideologías. También define si proyectos como universidad pública, inversión hospitalaria, protección a la vejez, vivienda y movilidad regional continúan, se frenan o cambian de prioridad.

Soacha debe votar con memoria, no por presión

El debate presidencial en Soacha no puede reducirse a quién tiene más maquinaria, más contratistas, más concejales o más capacidad de presión política.

Soacha debe mirar los hechos.

Debe mirar la universidad que se proyecta para sus jóvenes. El hospital que se ha esperado durante años. El apoyo económico a los adultos mayores. Los recursos para vivienda. Los proyectos de movilidad regional. Y también debe preguntarse quiénes reconocen esos avances y quiénes prefieren ocultarlos por conveniencia política.

Al final, la pregunta sigue abierta: ¿para dónde se mueven las fuerzas políticas en Soacha en estas elecciones presidenciales?

Pero hay otra pregunta todavía más importante: ¿esas fuerzas se están moviendo hacia donde le conviene a la gente o hacia donde le conviene a la maquinaria?