La desaparición de Ana Lucía González Mendoza, una niña venezolana de nueve años, terminó de la manera más dolorosa el pasado 15 de septiembre, cuando su cuerpo fue encontrado dentro de una estructura de alcantarillado en el barrio Juan José Rondón, en la localidad de Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá. Desde entonces, la investigación de las autoridades ha permitido reconstruir parte de su recorrido y capturar a un hombre señalado como presunto responsable.

La desaparición que activó la búsqueda

Ana Lucía se encontraba temporalmente en Colombia junto con su familia y residía en el municipio de Mosquera, Cundinamarca.

El lunes 14 de septiembre, la niña fue reportada como desaparecida en el sector de Porvenir Río. Desde ese momento sus familiares comenzaron a buscarla y las autoridades activaron el Mecanismo de Búsqueda Urgente y la Alerta Rosa, mientras organismos de seguridad y emergencia adelantaban labores para establecer dónde podía encontrarse.

La desaparición generó preocupación entre los habitantes del sector. Las autoridades comenzaron a recopilar testimonios y revisar las cámaras de seguridad instaladas en diferentes puntos del municipio y del corredor hacia Bogotá.

Ese material terminaría siendo determinante para reconstruir parte de las últimas horas de la menor.

Las cámaras reconstruyeron parte del recorrido

La investigación permitió establecer que Ana Lucía habría salido de Mosquera en una motocicleta junto a un hombre que posteriormente fue identificado por las autoridades como José Rojas Lárez, ciudadano venezolano de 29 años y cercano al entorno familiar de la niña.

En las imágenes analizadas por los investigadores aparece un hombre conduciendo una motocicleta de trabajo. En la parte posterior se observa una maleta térmica de domicilios de color naranja y, entre el conductor y la maleta, aparece la menor.

Los registros de videovigilancia permitieron seguir parte del recorrido desde el sector de Pinar del Río, en Mosquera, hacia Bogotá.

La investigación también estableció que la motocicleta habría pasado por el sector de Casandra, en Fontibón. Las autoridades continúan reconstruyendo qué ocurrió posteriormente y cómo la niña terminó en Ciudad Bolívar.

El hallazgo que terminó con la esperanza de encontrarla con vida

El martes 15 de septiembre, mientras continuaban las labores de búsqueda, se conoció el hallazgo de una menor sin vida dentro de un conducto de alcantarillado en el barrio Juan José Rondón, en Ciudad Bolívar.

La comunidad alertó a las autoridades y al lugar llegaron funcionarios encargados de realizar la inspección correspondiente.

Posteriormente se estableció que se trataba de Ana Lucía González Mendoza, la niña que había sido reportada como desaparecida el día anterior en Mosquera.

El hallazgo cambió por completo el rumbo de la investigación. Ya no se trataba solamente de establecer dónde estaba la menor, sino de determinar qué había ocurrido durante las horas transcurridas entre su desaparición y la localización de su cuerpo.

Los investigadores del CTI y la Policía comenzaron entonces a reconstruir minuto a minuto el recorrido registrado por las cámaras de seguridad.

La investigación llevó hasta un presunto responsable

El análisis de los videos y otros elementos recopilados durante la investigación permitió individualizar a José Rojas Lárez.

El hombre fue capturado por el CTI en Bogotá el 16 de septiembre, luego de que los investigadores reunieran elementos que lo vincularían con los últimos movimientos conocidos de la menor.

De acuerdo con información entregada durante la investigación, Rojas Lárez habría sido pareja sentimental de una hermana de Ana Lucía.

La familia también ha entregado a las autoridades información sobre una presunta discusión entre el hombre y la hermana de la menor antes de la desaparición. El tío de Ana Lucía aseguró que, según la versión familiar, existieron amenazas previas. Estas afirmaciones hacen parte de los elementos que deberán ser corroborados dentro del proceso judicial.

La Fiscalía presentó su hipótesis ante la justicia

Durante las audiencias, la Fiscalía presentó los elementos que había recopilado y formuló imputación contra Rojas Lárez.

La investigación inicialmente contempló delitos relacionados con la muerte y posibles agresiones sexuales contra la menor. Posteriormente, ante el juez de control de garantías, la Fiscalía imputó feminicidio agravado y actos sexuales agravados, según lo informado por Caracol Radio.

El procesado no aceptó los cargos y se declaró inocente.

Un juez de control de garantías legalizó su captura después de revisar las circunstancias en las que se produjo la detención y verificar que se respetaran sus derechos.

La responsabilidad penal del procesado todavía deberá ser determinada dentro del proceso judicial. Por ahora, se trata de una persona investigada y señalada por la Fiscalía, no de alguien condenado.

Una velatón para recordar a Ana Lucía

Mientras avanzaban las diligencias judiciales, el dolor se trasladó nuevamente a Mosquera.

La noche del miércoles 16 de septiembre, familiares, amigos y habitantes de Porvenir Río realizaron una marcha y una velatón para recordar a Ana Lucía y pedir justicia.

Con velas, globos blancos y mensajes de solidaridad, la comunidad acompañó a la familia de la niña y pidió que la investigación continúe hasta esclarecer completamente lo ocurrido.

El tío de Ana Lucía, Rafael González, expresó públicamente el deseo de que quien resulte responsable responda ante la justicia y que el caso no termine en la impunidad.

Una familia que espera poder llevarla a Venezuela

La familia de Ana Lucía también enfrenta ahora el proceso de identificación y entrega del cuerpo.

Según información conocida este 18 de septiembre, los familiares permanecen a la espera de los resultados de ADN y de los procedimientos de Medicina Legal para poder reclamar el cuerpo y trasladarlo al estado Zulia, en Venezuela, donde esperan realizar sus honras fúnebres.

Ana Lucía tenía nueve años y, de acuerdo con lo relatado por sus familiares, se encontraba en Colombia temporalmente y tenía previsto regresar a Venezuela para continuar con sus actividades escolares.

El caso sigue abierto

La investigación por la muerte de Ana Lucía continúa.

Las cámaras de seguridad han sido una de las principales herramientas para reconstruir el recorrido que habría realizado la niña desde Mosquera hasta Bogotá. También se analizan testimonios y otros elementos materiales que pueden ayudar a establecer qué ocurrió antes y después de su desaparición.

Por ahora, la justicia deberá determinar si las pruebas recopiladas por la Fiscalía son suficientes para establecer la responsabilidad penal del hombre procesado y esclarecer completamente las circunstancias de la muerte de la menor.

Para su familia y para la comunidad que la acompañó durante la búsqueda, queda una exigencia: conocer toda la verdad sobre lo que ocurrió con Ana Lucía y que el caso avance hasta las últimas consecuencias judiciales.