Hay señales que pueden parecer pequeños cambios de comportamiento, pero que en algunos casos revelan que una persona está atravesando un momento difícil. Dejar de hablar, aislarse, perder el interés por cosas que antes disfrutaba o mostrar cambios constantes de ánimo son situaciones que no deberían pasar completamente desapercibidas.
Por eso, durante Septiembre Amarillo vuelve a tomar fuerza una conversación que no debería durar solo un mes: cómo reconocer las señales de alerta relacionadas con la salud mental y qué hacer cuando alguien cercano parece no estar bien.
No todo el sufrimiento se nota
Una persona que atraviesa una crisis emocional no necesariamente va a decir abiertamente que necesita ayuda.
En ocasiones, el malestar puede aparecer en cambios cotidianos. Una persona puede comenzar a alejarse de sus amigos, abandonar actividades que antes disfrutaba, tener problemas para dormir o comer, mostrarse constantemente irritable o perder la motivación para cumplir con sus responsabilidades.
Una señal por sí sola no permite determinar qué está ocurriendo. Sin embargo, cuando estos cambios son persistentes o aparecen varias señales al mismo tiempo, pueden ser una razón para acercarse y preguntar cómo se encuentra esa persona.
Preguntar puede ser más importante de lo que parece
Uno de los mensajes que busca fortalecer esta campaña es precisamente la importancia de hablar.
Preguntar directamente cómo se siente alguien no significa invadirlo ni obligarlo a contar algo que no quiere. Puede ser simplemente una manera de demostrarle que tiene a alguien dispuesto a escucharlo.
Frases sencillas como “¿estás bien?” o “¿quieres hablar de lo que te está pasando?” pueden abrir una conversación que de otra manera nunca habría comenzado.
Y escuchar también es importante. No siempre se necesita tener una respuesta para acompañar a alguien.
Los hombres siguen enfrentando una realidad preocupante
Las cifras sobre suicidio muestran además una diferencia considerable entre hombres y mujeres.
Los datos citados en el marco de esta campaña señalan que durante 2025 se registraron 2.823 muertes por suicidio en Colombia y que la mayoría correspondió a hombres.
Detrás de esta diferencia también existe una discusión sobre la manera en que muchos hombres enfrentan sus problemas emocionales. La presión por mostrarse fuertes, evitar hablar de sus sentimientos o solucionar solos las dificultades puede hacer que pedir ayuda se convierta en algo mucho más difícil.
Hablar de salud mental también implica desmontar esa idea.
¿Qué hacer si alguien cercano preocupa?
Lo primero es no minimizar lo que está sintiendo.
Si una persona manifiesta desesperanza, habla de hacerse daño, menciona la muerte o presenta un cambio preocupante en su comportamiento, es importante tomar la situación en serio y buscar apoyo profesional.
En Colombia existen líneas de atención y servicios de salud mental a los que se puede acudir. La Línea 106, por ejemplo, ofrece orientación y acompañamiento en salud mental.
Cuando existe un riesgo inmediato, la recomendación es buscar atención de urgencias y no dejar sola a la persona.
Septiembre termina, pero la conversación no
El verdadero reto de Septiembre Amarillo está en que la salud mental no se convierta en un tema del calendario que desaparece cuando comienza octubre.
Muchas veces una persona no necesita que alguien le solucione la vida. Necesita que alguien note que algo cambió, se acerque y le pregunte qué está pasando.
A veces, una conversación que parece pequeña puede ser el primer paso para que alguien decida pedir ayuda.
